miércoles, 8 de enero de 2014

¿Para nacer he nacido? ¿En serio?

En este inmenso Mundo, mesurable pero inmenso…, ¿cómo diablos vine a nacer dónde lo hice? Porque, si hablamos de venir a Él con todo que la Genética, la Biología…, las Ciencias en general, puedan aportarnos de nuevo y/o extraordinario en nuestra vida futura, imaginación y creatividad al poder, amplias posibilidades para todos, ¿NADIE se planteó el hecho de que, quizá, NO QUISE NACER DÓNDE LO HICE? Y, sí…, pudo ser peor. Pero eso no palía el hecho de que YO no deseé nacer en el lugar al que me trajeron hace unos años (algún tiempo ha transcurrido desde entonces, sí; quizá demasiado…). No. Nadie me dio la oportunidad de elegir.

¿Libre albedrío? ¿También en esto? Pues bien, quiero que, de inmediato me traigan el libro de reclamaciones. Porque, ya me dirán…, si se puede protestar por (casi) todo, ¿por qué no hacerlo por esto? ¡Ah!, que debo estar volviéndome loco… ¿Ven? ¡Toda la culpa la tiene el maldito Levante! Toda mi vida soportando su recalcitrante ‘sopla que te sopla’ y así me va…


Mucho hablar de que, en un futuro no tan lejano, conseguiremos nacer sin enfermedades hereditarias graves, mucho hablar de prótesis biónicas, de inteligencias artificiales implantadas en fetos para, cuando sean alumbrados, posean cualidades más que increíbles y, ya me dirán para qué diablos me sirve si yo no quiero nada de eso. Mi deseo, cuando mi alma vagaba por los espacios infinitos del Multiverso, antes de que la mano de un desconocido de bata blanca tirara de mí y me arrancara del vientre materno, era muy fácil de  adivinar. ¡Quiero elegir mi lugar de nacimiento!

Al igual que Vincente (Ethan Hawke) vino a este jodido Planeta azul en ‘Gattaca’, siempre preferí ser concebido de modo natural a serlo en un laboratorio. Pero…, ¿tan complicado era acertar con el lugar? Y la época, claro. Aunque esa es otra historia. Para no dormir, que es lo que me faltaba, visto lo poco que lo hago.

Lo cierto es que desearía haber nacido, pongamos por caso en 1995 (y, no, nada que ver con la dichosa rima…), aunque, a la par, tener ahora 30 años, porque…, ¿quién es el listo que ha decidido que no puedo elegir la edad que quiero tener? (y, no, la edad no es un estado mental; al menos no es sólo eso. Aunque yo lo crea…).

Lo que me consuela, aunque no demasiado, es el hecho de que hasta a mi lugar de nacimiento, ya que sigo viviendo en él (¡quién sabe por cuánto más tiempo!), creo que he llegado a acostumbrarme… A veces. Con lo que no puedo es con lo de los años. Seguiré atento las innovaciones científicas de la basura de siglo que nos está tocando vivir. Por si eso puedo elegirlo. Veremos.


No hay comentarios: