Palabras, sentencias, Historias. Ecos de notas, redondas, neurosis bemol. Imágenes, planos, 24 por segundo.
miércoles, 30 de noviembre de 2016
Cronograma De Una Ucronía Distópica.
jueves, 17 de diciembre de 2015
Ruidos.
miércoles, 30 de septiembre de 2015
Una Nueva vida.
jueves, 18 de septiembre de 2014
La Última Frontera.
martes, 16 de septiembre de 2014
Una experiencia para nada religiosa.
Su maldita luz obliga a mis ojos a entrecerrarse, incluso llevando protección, hasta tal punto que me asemejo más a una especie de cruce entre un oriental híper alérgico fumado y un boxeador al que le hubieran propinado la paliza de su vida, que a esta suerte de celta de ojos azules que soy.
Abrasa mis neuronas (que no mi piel; no cuento entre mis hábitos el de exponerme a esa fábrica de laceraciones que, a la postre, más mal que bien acaban) hasta el punto de no poder pensar con claridad hasta que no desaparece por el horizonte. Y, a veces, ni aun así.
Y ahí vuelve, siempre, el muy ladino, hiriendo cada milímetro de mis pupilas, logrando que cada centímetro de mi ropa arda, haciéndome caminar con la cabeza gacha, día sí, día también. Maldiciendo, ¡cómo no!, su estampa a cada paso...
...Perlando ligeramente mi frente de minúsculas gotas de sudor. Y acelerando mi pulso. Siempre. Sin embargo, no lo culpo de esta última vez. Día tranquilo, noche apacible, madrugada fresca y virgen de sueño. Quizá la energía acumulada de tantos meses de calor fuera la artífice. O mi carácter. O ambos. No lo sé. Nadie puede saberlo. Despierto aún, sólo las 3 y 23 de la madrugada del domingo pasado cuando mi pulso saltó, se disparó. Como correr la maratón de Roma en agosto. Salvo que sin moverme de la cama...
...Dejé transcurrir las horas, amigo de pensar que el Tiempo lo cura todo. Pero no... No en esta ocasión. Al fin y a la postre, nada que no solucione un día en Observación, tranquilizantes, oxígeno, unos pinchazos y algo que desconocía, amiodarona, creo que lo llaman. Morir un par de veces, aún por unos segundos fue divertido y algo angustioso. ¡Bah!, todo queda en una arritmia y una visita al cardiólogo. Nada del otro jueves. 'Arritmia'... ¡A mí, que tengo un sentido del ritmo poco corriente por excepcional...! Y, no, 'no tengo abuela...'
Apodado el 'Astro Rey'. Quizá sea por eso, por lo de 'ir de estrella' y por lo de 'Rey' por lo que no me cae bien. No comulgo con aquéllos que van de lo primero y, mucho menos aún, con los que llevan corona. ¡Ni con los de Oriente, vamos!
Supongo que, cuando vaya al Infierno, lo tendré claro (a menos que el 'mío' sea de hielo; si así fuera, copa ancha de cristal y un pelín de J&B y Pepsi no vendrían naaaada mal...). Si bien, ahora que me doy cuenta, quizá no debiera haber hecho méritos para que me tocase una lotería como ésa. ¡Pero he comprado tantos billetes a lo largo de mi vida...! Porque así lo he deseado. Hágase, entonces, mi voluntad. Al menos, por una vez. Que ya va siendo hora. Por eso sé que ésta que ha sonado no era la mía.
miércoles, 20 de agosto de 2014
Una historia de hoy.
jueves, 10 de julio de 2014
Invierno.
jueves, 3 de julio de 2014
Una (triste y ojalá no real) historia de verano.
Sintió el color de su cara cambiar, el vello de su piel erizarse, su pulso aumentar la frecuencia de sus latidos, sus sienes perlarse de frías gotas de sudor. Sobre la arena de la playa yacía el cadáver, relativamente joven, de un hombre. Los servicios de urgencias comentaban que ‘ya poco quedaba por hacer. El corazón había dejado de latirle hace algunas horas’.
lunes, 17 de febrero de 2014
Destino.
¡Odio los sábados por la noche…!
Mis amigos insisten en eso de que ‘nunca
salgo un sábado; ni a ver el fútbol’ y que ‘cómo hoy no salga a ver el partido, que es temprano, aparecerán por
casa y echarán mi puerta abajo’… Insistencia feroz. Son muy capaces. Prometo
volver y me largo.Sorpresa. Afirmando la inescrutabilidad del destino. Deseada. Desde la vez primera en que la vi. De futuro improbable. Marcando el comienzo de una época. De otra. ¿Con punto y…?
Nada más que contar. Vidas privadas.
Transcurre el Tiempo. No importa cuánto. Nueva herida en mi corazón. No pasa nada. Nunca el Olvido.
Vuelta a lo mismo.
Un día cualquiera, sin tipo alguno de pretensión. Nublado. De otoño. Como cualquier otro sábado. Como otro sábado más. Me levanto. La echo de menos. Como cualquier día. Como otro día más...
martes, 30 de agosto de 2011
Time Is On My Side.
En cuanto terminaron las pruebas, no dude un solo segundo en dirigirme a Cynthia, presentarme como el magnífico guionista que era (algo que, estaba seguro, ella sabía), felicitarla por, obviamente, haber conseguido el papel e invitarla a un almuerzo en mi restaurante favorito. Dijo conocerme y haber visto no sólo todo aquello que en la gran pantalla llevaba mi firma como guionista sino, además, haber leído cada una de mis novelas con todo el interés posible.martes, 18 de enero de 2011
Epitafio.
martes, 9 de noviembre de 2010
Ojos.
Miro mis manos. Brillan. Parecen traslúcidas. Veo mis pies descalzos y lo que parece el final de una túnica blanca. Y ese resplandor.., no sé, me recuerda aquello de ‘¡Caroline, ve hacia la luz!’… ¡Un momento…! Ya caigo…, debo estar soñando porque, de cadáver, ¡nada! Aún no ha llegado mi hora, lo sé. O sea, que si soy consciente de que sueño, igual puedo controlarlo, como ya me ocurriera otras veces aunque, la verdad, no es un tema que me apetezca, así que voy a intentar cambiarle el aire a esto y si no, ¡que remedio!, despertarme.
martes, 21 de septiembre de 2010
Dorian a través del Espejo.

- 'Y..., ¿por qué no él? Estoy seguro de que cumplirá todas nuestras expectativas’.
A todos los delegados les pareció lo más correcto y, luego de algunas deliberaciones, ¡por fin!, tenían en sus labios el nombre a pronunciar ante los buitres de la prensa. El Presidente del Partido se dirigió al lavabo y, una vez recompuesto el traje, lavado su cara y cepillado sus dientes, se atusó el pelo y se dispuso a abrir la puerta que le conduciría, tras un breve paseo por un pasillo otrora interminable, al salón de actos del Hotel en el que anunciarían a todo el País, a través de los medios de comunicación, el nombre del nuevo Candidato a la Presidencia…
No las tuvo todas consigo. Luchó desde el más absoluto ostracismo para llegar a ninguna parte y, sin embargo, alguien se había acordado de su persona. No tuvo el más mínimo destello que pudiera hacer pensar que no quería aspirar al puesto para el que se le elegía. Aunque eso quedaba aún lejos, una parte de su sueño se había cumplido, un sueño al que no estaba dispuesto a renunciar así como así. Se disfrazó con piel de cordero, si bien tampoco le era necesario, dado su carácter timorato, por no mencionar su imagen. Mintió siguiendo las directrices de todo Comité Electoral y las suyas propias. ‘Debo ser elegido Presidente, es mi destino’, se decía cada vez que, en casa, se miraba al espejo de su cuarto de baño. ‘Siempre he soñado con ser el máximo mandatario del País’, se repetía una y otra vez.
…Y, efectivamente, acabada la noche de los cuchillos largos y, desde el balcón de la Sede, no daba crédito a lo que veían sus ojos, a lo que oía: miles de ciudadanos agitaban banderas a la par que coreaban su nombre. ¡Presidente! ¡Presidente!, retumbaba en su cerebro una y otra vez.Tan seguro de sí mismo se sintió en ese momento que pensó que estaba en lo más alto; por un momento recordó una vieja película de un tal Cagney que acababa con la frase ‘¡Estoy en la cima del Mundo mamá…!’ Sí, como 'Cody' Jarrett en White Heat, estaba en la cima del Mundo, de Su Mundo…
Día tras día, en cuanto se levantaba, se miraba en el espejo y se decía cuán importante era ahora. Noche tras noche, antes de acostarse, pasaba una vez más por su baño y, al verse reflejado en su espejo se jactaba, incluso, de todo lo que había logrado, de todos sus éxitos.
Una de esas noches, acabado de regresar de una importante conferencia en un país vecino, volvió a mirarse a su espejo y le pareció ver que algo raro había en su rostro, algo distinto. ‘Tengo mal aspecto, se dijo. Debo estar cansado. En cuanto duerma lo suficiente, me levantaré con mejor cara’. Pero no era cansancio. Ya era tarde. Tarde para todo. Tarde para él.
En menos de un año, había ordenado cubrir todos los espejos del Palacio Presidencial, de la Sede, de su Residencia…, salvo el de su baño privado. ‘Me hago mayor y el poder agota. Y no quiero verme así’, solía decir a los que le rodeaban, incluidos los suyos, aunque nadie parecía apercibirse de ello. Todo lo contrario, cada vez tenía mejor aspecto. Los carroñeros del Cuarto Poder solían escribir que, cuánto peor lo hacía, mejor aspecto tenía, aunque él sabía que eso no era cierto.
Una mañana, su esposa, alarmada por la falta de respuesta de su marido, del Presidente, el cuál llevaba demasiado tiempo encerrado en su baño privado y, ante la imposibilidad de derribar la puerta, llamó al servicio de seguridad, temiéndose lo peor. El jefe, un hombre muy corpulento, golpeó la puerta repetidas veces… Los golpes no obtuvieron contestación. Y todo siguió en silencio cuando llamaron a su protegido de viva voz. Finalmente, después de tratar en vano de forzar la puerta, salieron al tejado y descendieron hasta el ventanal. Una vez allí entraron sin dificultad: los pestillos eran muy antiguos.
En el interior encontraron, colgado de la pared y donde una vez hubo un espejo, un espléndido retrato del Presidente tal como lo habían visto por última vez, en todo el esplendor de su madurez. En el suelo, semidesnudo, hallaron el cadáver de un hombre mayor, muy consumido, lleno de arrugas y con un rostro repugnante. Sólo lo reconocieron cuando examinaron las sortijas que llevaba en los dedos.

miércoles, 1 de septiembre de 2010
El fin del Verano.
¡Qué paz se respiraba ahora! Sentada en su sillón de siempre, frente al amplio ventanal que iluminaba su salón, Mónica observaba cómo las volutas de su cigarrillo rubio se difuminaban antes de llegar al techo, absorbidas por la penumbra. ¡Por fin en casa! ¡Ya era hora! – pensó –. Ya era hora. Cada año soportaba menos las malditas vacaciones estivales. Atascos interminables; maridos ricos, como el suyo, que nunca dejaban a un lado el trabajo…, ni perdían de vista un bonito par de piernas; niños mimados, maleducados, campando por sus respetos; veladas interminables; sol sofocante; conversaciones triviales hasta el hastío; esposas infieles, como sus maridos, tan sólo preocupadas por su aspecto… Pero ya estaba en casa. No sabía bien cómo ni en qué momento tomó la decisión. Sólo que, ahora, sí que se sentía bien. Debo poner en orden la casa, antes de que vengan – se dijo.
jueves, 23 de abril de 2009
Un post al margen de lo habitual.
Los que me conocen saben que, a veces, muy de cuando en vez, me gusta dejarme llevar por lo que sueño –en el pasado, lo hacía con cierta habitualidad…, pero ésta no es buena política... Y ésa es otra historia.Siempre recuerdo lo que sueño, aunque haya tenido siete diferentes durante la noche anterior… Incluso guardo en mi memoria muchos de cuando aún era pequeño. Es más, con un detallismo nada corriente… Y no, no se trata de un relato de mi invención.
Pues bien, en la noche de ayer tuve uno –otro más– muy curioso:
Andaba por una ‘especie’ de zona residencial, entre chalets de cierto de nivel y zonas ajardinadas y pobladas de árboles y arbustos. Era de noche. Concretamente, la del 31 de Diciembre de 2009… Deambulaba en solitario, entre gente que iba y venía, celebrando el final de año –era bastante tarde; hacía tiempo que la medianoche había pasado, aunque no puedo precisar la hora con exactitud.
nte delgada –sus mejillas se ven hundidas; nos damos un abrazo y desaparece entre los míos diciéndome 'Me alegra verte'–, va vestida con un pantalón negro, una blusa blanca y un suéter rojo; parece que sentimos ‘algo’ el uno por el otro. Otra, bastante pequeñita y un poco regordeta –una mujer ‘hobbit’, como sacada del Universo Tolkien–, absolutamente desconocida, que creo es una representación de alguna mujer de mi pasado lejano –y no recuerdo quién–. De la tercera, ni la más remota idea… Y, bueno…, hablo un poco con ellas y, de pronto, un amigo me distrae el tiempo suficiente como para que las pierda de vista. Dejo a mi amigo y, un poco más adelante, me las encuentro. Están sentadas oyendo los consejos de un tipo desconocido que les dice, más o menos, lo siguiente:
- Debéis acostaros con quién queráis. Recordad que aún no buscáis marido, sólo ‘novietes’ temporales y debéis aprovechar vuestro tiempo.
La ‘chica-hobbit’ comenta que, entonces, qué pensaría su futuro marido si, algún día, luego de casados, se enterase de que ella se había llevado a la cama a media ciudad.
El desconocido argumenta que no ocurrirá nada. Todos, hombres y mujeres, comprendemos que hay un tiempo que debemos dedicar a la búsqueda… Y ello conduce a la promiscuidad. Así pues, concluye con que deben aprovechar no sólo esa noche sino todas las noches hasta el momento en el que decidan ‘sentar la cabeza’…
La 'chica-hobbit' me ve llegar y dice:
- Quiero acostarme contigo. Deja que te lleve de la mano a mi casa.
Sin permitirme argumentar nada al respecto, me toma de la mano y me hace entrar en una casa cercana. Llegamos a una amplia sala que se encuentra en penumbra. Restos de comida y bebida, platos, vasos y botellas sobre una mesa bastante grande… Y un montón de habitaciones con las puertas abiertas en las que se aprecia gente durmiendo. Seguidamente, me conduce a una habitación a oscuras y me señala la cama en la que pretende ‘consumar lo que da por sentado’; piensa que yo voy a decir que sí… Pero no… Y mucho menos con gente durmiendo en otras camas situadas en la habitación.
Un chico viene con la prensa del día siguiente –cabe recordar que sería el 1 de Enero y ese día no hay prensa–. Me piden que eche un vistazo a las páginas deportivas y mire como ha quedado un determinado partido –que ni equipo no juega–. Abro un plástico, aparto unas revistas de las típicas que regalan con la prensa –hay una de ‘El Mueble’ y un par de cómics de Batman–. Las mencionadas páginas son ‘algo extrañas’, con mezcla de equipos de varias divisiones, algunos desconocidos… El resultado, 4–0… Y suena el despertador.
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La Música, El Cine, La Literatura, La Pintura, Las Mujeres… Y, obviamente, mi blog (aunque no necesariamente por este orden).
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